Enfoques y Métodos de la Arqueoastronomía (2da.Parte)
La arqueoastronomía no surgió con un solo criterio del que compartieran todos sus seguidores. Desde el principio hubo diferencias de opinión (enfoques), metodologías de trabajo, interpretación, etc. sobre los trabajos que se venían haciendo.
En 1981, con motivo de la primera reunión mundial para integrar a los estudiosos de esta nueva disciplina, en Oxford, Inglaterra, surgieron las primeras diferencias que no pudieron ser superadas a través de los años siguientes.
Tanto los investigadores europeos como los americanos tenían sus diferencias casi irreconciliables. Al publicarse los trabajos del evento en dos volúmenes se creó, sin quererlo, los dos enfoques más conocidos y que correspondían a las posiciones de cada grupo: Astronomía Brown (marrón) y Astronomía Green (verde); en realidad, el color de la tapa de cada volumen condujo a la creación de tales nombres.
Los “marrones” eran los americanos quienes en sus trabajos, además de reunir información sobre alineamientos astronómicos incluían elementos de arqueología, etnografía y etnohistoria. Por su parte, los “verdes” que representaban a los europeos, usaban metodologías basadas en rigurosos análisis estadísticos y mediciones exactas para determinar si los lugares estudiados era fruto de la casualidad o representaban una intencionalidad de los pueblos que los construyeron.
Por un buen tiempo se criticaron mutuamente hasta que sus enfoques, luego de recibir nuevas influencias y opiniones de nuevos estudiosos, así como debates en foros especializados a nivel internacional, los han llevado a morigerar sus posiciones y a buscar un consenso al que actualmente se intenta llegar.
Por otra parte se habla también de “escuelas” dentro de la arqueoastronomía. Dice el estudioso mexicano Juan D. Morales al respecto, que una de las escuelas podría llamarse “orientacionista”, debido a que se privilegia, como único objetivo, la observación y medición de las orientaciones de los lugares estudiados en determinadas épocas del año; sean éstos, solsticios o equinoccios, las orientaciones con las posiciones del Sol, la Luna, las estrellas, las constelaciones, etc. en fechas específicas.
La otra escuela es llamada por Morales como “global” que incluye su estudio a la mitología, el arte y los rituales que aún perviven en algunos pueblos como herencia de sus antepasados. Todo ello desde una perspectiva astronómica.
Actualmente la mayoría de los estudiosos trabajan con una visión más integradora debido a que ninguna escuela sola puede explicar a cabalidad todo lo que se puede saber de un lugar estudiado. Había la necesidad de mirar “todas las direcciones y perspectivas”.
La investigación astronómica, como dijimos antes, es multidisciplinaria porque concurren en sus estudios muchas disciplinas que prestan sus métodos y su recursos para un logro eficaz. Los arqueoastrónomos usan varias herramientas para lograr sus propósitos: Desde simples brújulas y mapas hasta teodolitos, estaciones totales, GPS, así como programas de simulación astronómica virtual.
Juan D. Morales analiza la metodología que usa un arqueoastrónomo, la que atraviesa por tres etapas:
1. Trabajo Previo: Empieza con la selección del lugar donde haya evidencia arqueoastronómica. Luego seguirá la búsqueda de información histórica, arqueológica y antropológica del lugar elegido. Finalmente la planificación del trabajo cuyos detalles apuntarán al aprovechamiento máximo de la información que se pueda obtener.
2. Trabajo de Campo: Será la verificación, en el lugar elegido, de los alineamientos o características del lugar que nos lleven a hacer comprobaciones. Esta etapa, tal vez la más larga y tediosa, será la de observar en los tiempos y horas más adecuadas, las posiciones de orto y ocaso del Sol, la Luna o las estrellas, para determinar las particularidades del lugar estudiado en su relación con los objetos celestes. Existen diversas técnicas para lograr este propósito que en gran parte depende del equipamiento que se pueda utilizar. El objetivo de este trabajo será el de obtener la mayor y mejor información posible apoyada en pruebas estadísticas, fotografías, planos, croquis, etc. que sirvan para demostrar la hipótesis planteada.
3. Análisis y Síntesis de la Información: En base a la recopilación hecha en la investigación de campo, se procede a la reducción de datos; es decir, a procesar los datos y contrastar con las hipótesis que se habían planteado. De aquí saldrán los resultados que luego se podrán exponer o publicar para el conocimiento del público en general.
Así es como se hace un trabajo científico y responsable que puede ser validado, corregido o rechazado según se hagan más trabajos posteriores.
Algo básico y muy necesario para emprender un trabajo de arqueoastronomía es conocer la Astronomía Posicional. Se trata de estudiar y practicar la astronomía observacional tanto a simple vista como con el uso de instrumentos. Conocer los posicionamientos en el cielo del Sol, la Luna y las estrellas; saber de las particularidades de sus movimientos, conoce los sistemas de coordenadas, tener la capacidad de reconocer puntos sobre el horizonte y diferenciar los objetos visibles en el cielo nocturno. Saber utilizar instrumentos básicos como la brújula, el telescopio, un cuadrante, un GPS, etc. serán muy importantes para el logro de cualquier propósito investigatorio en esta disciplina.
Hoy en día, y gracias al Internet, tenemos la posibilidad de acceder gratuita e irrestrictamente a numerosas páginas que nos ayudarán a dilucidar cualquier duda así como brindarnos todo nivel de información, desde simples conceptos básicos hasta métodos avanzados para capacitarnos y lograr eficientes trabajos de arqueoastronomía.
Referencias: www.arqueoastronomia.org/ y otras páginas en la web.
lunes, 17 de enero de 2011
sábado, 8 de enero de 2011
¿Qué es la Arqueoastronomía? (1ra. Parte)
Atendiendo al pedido de muchos lectores del blog que me han pedido precisiones con respecto a algunos “tecnicismos” que usamos permanentemente, trataré de complacerlos en los siguientes artículos que tratarán de Arqueoastronomía, Etnoastronomía y Astronomía Cultural.
La palabra “Arqueoastronomía”, pese a no ser nueva (hace más de 40 años que se usa), todavía no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y sigue siendo un término poco conocido por el ciudadano común y corriente.
En realidad, es la combinación de dos palabras: arqueología y astronomía y se refiere, dentro de su amplio campo de definiciones, al conocimiento astronómico que tuvieron los pueblos antiguos expresados en las construcciones de sus templos y otras edificaciones principales, alineadas con objetos celestiales como el Sol, la Luna y las estrellas; y que hoy en día están siendo estudiados por especialistas.
La preocupación por este nuevo campo de estudio deriva de la necesidad de la arqueología por vincularse con otras ciencias como la astronomía para dar una explicación cabal a sus preguntas. La arqueoastronomía se puso en boga en las últimas décadas a raíz de interesantes descubrimientos que no pudieron ser explicados solamente con los métodos de la arqueología. Sin embargo, hace más de un siglo que se habían puesto las bases de su estudio.
En efecto, hacia fines del siglo XIX, el científico y astrónomo inglés J. Norman Lockyer (1836-1920), fundador de la célebre revista británica “Nature”, escribió un libro que ahora es todo un clásico: “The Dawn of Astronomy” (El Amanecer de la Astronomía) en 1894, convirtiéndose así en el padre de la arqueoastronomía. Lockyer había descubierto en Egipto la relación que existía entre los templos solares y su función como observatorios astronómicos. Más tarde descubriría también que Stonehenge estaba orientado hacia la salida del Sol en el solsticio de verano.
Pese a sus revolucionarios descubrimientos no fue tomado en serio. En parte, debido a las estrictas metodologías que exigía la comunidad científica inglesa; y en parte, por los prejuicios de la época.
En ese entonces, todos esos estudios se consideraban como “rarezas” o extravagancias propias de anticuarios (así se llamaba a los estudioso de restos arqueológicos) o de aventureros sedientos de notoriedad.
Tuvo que pasar más de medio siglo para que un grupo de investigadores modernos iniciaran una nueva ola de estudios y publicaciones. Entre ellos, Alexander Thom (1894-1985), un ingeniero y arqueólogo aficionado escocés que identificó orientaciones solares y lunares en sitios megalíticos de Gran Bretaña poniendo en el tapete la existencia de calendarios muy antiguos.
Otro personaje fue Gerald S. Hawkins (1928-2003), un astrónomo inglés que trabajó en Boston, USA, y que en 1965 publicó su polémico libro titulado “Stonehenge Decoded” (Stonehenge Decodificado), analizando con una computadora el enigmático lugar y proporcionando nuevas evidencias de sus relaciones astronómicas.
El libro había provocado la reacción de la comunidad científica que lo combatió abiertamente mientras que el libro alcanzaba grandes éxitos en ventas y era considerado todo un “best seller” por su popularidad. Fue Hawkins el que acuñó el término “astroarqueología” que después fue transformado en “arqueoastronomía” y con el que se conoce actualmente.
En el campo de los estudios “marginales” o pseudo científicos como la ovnilogía o ufología, se usa todavía el término astroarqueología derivada hoy en “paleoastronáutica” para explicar los presuntos vínculos de antiguas civilizaciones con visitantes del espacio exterior, una fantasía que tiene todavía muchos adeptos y pocas conclusiones plausibles.
En la década de los años 70, Edwin Krupp, Director del Observatorio Griffith (USA) retomó el término usado por Lockyer para definir esta disciplina con el nombre de “Arqueoastronomía” que ha quedado hasta el presente.
Más tarde, con la aparición de nuevos grupos de investigadores especializados, ampliaciones en las programaciones de estudio de la universidades y la publicación de un gran número de libros y revistas dedicadas al tema hicieron de la arqueoastronomía un campo novedoso y fascinante.
Actualmente la arqueoastronomía se puede definir como el estudio de los conocimientos, las interpretaciones y las prácticas de observación que las civilizaciones antiguas hacían en relación al cielo y sus objetos más destacados. Tales experiencias y procesos de abstracción han podido ser estudiados usando sus fuentes escritas y en otros casos aproximarse a través de las fuentes orales y/o monumentales dejados en todo el mundo.
Explicando más ampliamente diremos que el hombre antiguo miró el cielo buscando respuestas para su cotidiano vivir, seguramente le inquietaba saber su naturaleza así como entender su sincronizado movimiento. La constante rotación del Sol, la Luna y las estrellas lo habría fascinado y le habría dado las claves para su búsqueda de marcadores o periodificadores del tiempo para después usarlos en sus dos grandes descubrimientos: la agricultura y la ganadería. Así, habría descubierto una herramienta práctica: el calendario, que le habría dado las primeras explicaciones de los ciclos naturales (estaciones), los meses, los años, etc. para ser utilizados en sus actividades diarias.
Por otra parte, su incapacidad para alcanzarlo físicamente, de tocarlo y de no poder saber dónde es el límite de su cielo visible seguramente lo sumergió en nuevas disquisiciones mentales y existenciales hasta creer que allí existía un mundo divino e inalcanzable, tal vez así construyó su esquema religioso y filosófico. Así se habría iniciado esta vieja relación entre el mundo cotidiano y el insondable Universo que lo rodeaba.
La arqueoastronomía actual ya no registra solamente los alineamientos, los dispositivos construidos para uso astronómico, las fuentes escritas, etc. sino que ha ampliado su campo de estudio especialmente a la relación de la astronomía con la religión y la cosmología.
Es, como dijimos, interdisciplinaria, porque recurre a muchos otros campos del conocimiento para explicar mejor sus estudios. La arqueología, la antropología, la ingeniería, el arte prehistórico, la geografía, la etnología, el folclore, la mitología, la arquitectura, etc. serán las especialidades consultadas para validar cada descubrimiento.
Sin embargo, la arqueoastronomía también ha atravesado por momentos difíciles especialmente cuando algunos “audaces investigadores” han publicado descubrimientos de dudosa credibilidad y planteado hipótesis tan descabelladas que han terminado desprestigiando a esta nueva especialidad y enlodando a otros que sí trabajan con seriedad y honestidad.
Bibliografía:
Libros, revistas y artículos diversos encontrados en la red.
Artículos de Juan David Morales y Manuel Arturo Izquierdo (Colombia) en:
www.arqueoastronomia.org
La palabra “Arqueoastronomía”, pese a no ser nueva (hace más de 40 años que se usa), todavía no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y sigue siendo un término poco conocido por el ciudadano común y corriente.
En realidad, es la combinación de dos palabras: arqueología y astronomía y se refiere, dentro de su amplio campo de definiciones, al conocimiento astronómico que tuvieron los pueblos antiguos expresados en las construcciones de sus templos y otras edificaciones principales, alineadas con objetos celestiales como el Sol, la Luna y las estrellas; y que hoy en día están siendo estudiados por especialistas.
La preocupación por este nuevo campo de estudio deriva de la necesidad de la arqueología por vincularse con otras ciencias como la astronomía para dar una explicación cabal a sus preguntas. La arqueoastronomía se puso en boga en las últimas décadas a raíz de interesantes descubrimientos que no pudieron ser explicados solamente con los métodos de la arqueología. Sin embargo, hace más de un siglo que se habían puesto las bases de su estudio.
En efecto, hacia fines del siglo XIX, el científico y astrónomo inglés J. Norman Lockyer (1836-1920), fundador de la célebre revista británica “Nature”, escribió un libro que ahora es todo un clásico: “The Dawn of Astronomy” (El Amanecer de la Astronomía) en 1894, convirtiéndose así en el padre de la arqueoastronomía. Lockyer había descubierto en Egipto la relación que existía entre los templos solares y su función como observatorios astronómicos. Más tarde descubriría también que Stonehenge estaba orientado hacia la salida del Sol en el solsticio de verano.
Pese a sus revolucionarios descubrimientos no fue tomado en serio. En parte, debido a las estrictas metodologías que exigía la comunidad científica inglesa; y en parte, por los prejuicios de la época.
En ese entonces, todos esos estudios se consideraban como “rarezas” o extravagancias propias de anticuarios (así se llamaba a los estudioso de restos arqueológicos) o de aventureros sedientos de notoriedad.
Tuvo que pasar más de medio siglo para que un grupo de investigadores modernos iniciaran una nueva ola de estudios y publicaciones. Entre ellos, Alexander Thom (1894-1985), un ingeniero y arqueólogo aficionado escocés que identificó orientaciones solares y lunares en sitios megalíticos de Gran Bretaña poniendo en el tapete la existencia de calendarios muy antiguos.
Otro personaje fue Gerald S. Hawkins (1928-2003), un astrónomo inglés que trabajó en Boston, USA, y que en 1965 publicó su polémico libro titulado “Stonehenge Decoded” (Stonehenge Decodificado), analizando con una computadora el enigmático lugar y proporcionando nuevas evidencias de sus relaciones astronómicas.
El libro había provocado la reacción de la comunidad científica que lo combatió abiertamente mientras que el libro alcanzaba grandes éxitos en ventas y era considerado todo un “best seller” por su popularidad. Fue Hawkins el que acuñó el término “astroarqueología” que después fue transformado en “arqueoastronomía” y con el que se conoce actualmente.
En el campo de los estudios “marginales” o pseudo científicos como la ovnilogía o ufología, se usa todavía el término astroarqueología derivada hoy en “paleoastronáutica” para explicar los presuntos vínculos de antiguas civilizaciones con visitantes del espacio exterior, una fantasía que tiene todavía muchos adeptos y pocas conclusiones plausibles.
En la década de los años 70, Edwin Krupp, Director del Observatorio Griffith (USA) retomó el término usado por Lockyer para definir esta disciplina con el nombre de “Arqueoastronomía” que ha quedado hasta el presente.
Más tarde, con la aparición de nuevos grupos de investigadores especializados, ampliaciones en las programaciones de estudio de la universidades y la publicación de un gran número de libros y revistas dedicadas al tema hicieron de la arqueoastronomía un campo novedoso y fascinante.
Actualmente la arqueoastronomía se puede definir como el estudio de los conocimientos, las interpretaciones y las prácticas de observación que las civilizaciones antiguas hacían en relación al cielo y sus objetos más destacados. Tales experiencias y procesos de abstracción han podido ser estudiados usando sus fuentes escritas y en otros casos aproximarse a través de las fuentes orales y/o monumentales dejados en todo el mundo.
Explicando más ampliamente diremos que el hombre antiguo miró el cielo buscando respuestas para su cotidiano vivir, seguramente le inquietaba saber su naturaleza así como entender su sincronizado movimiento. La constante rotación del Sol, la Luna y las estrellas lo habría fascinado y le habría dado las claves para su búsqueda de marcadores o periodificadores del tiempo para después usarlos en sus dos grandes descubrimientos: la agricultura y la ganadería. Así, habría descubierto una herramienta práctica: el calendario, que le habría dado las primeras explicaciones de los ciclos naturales (estaciones), los meses, los años, etc. para ser utilizados en sus actividades diarias.
Por otra parte, su incapacidad para alcanzarlo físicamente, de tocarlo y de no poder saber dónde es el límite de su cielo visible seguramente lo sumergió en nuevas disquisiciones mentales y existenciales hasta creer que allí existía un mundo divino e inalcanzable, tal vez así construyó su esquema religioso y filosófico. Así se habría iniciado esta vieja relación entre el mundo cotidiano y el insondable Universo que lo rodeaba.
La arqueoastronomía actual ya no registra solamente los alineamientos, los dispositivos construidos para uso astronómico, las fuentes escritas, etc. sino que ha ampliado su campo de estudio especialmente a la relación de la astronomía con la religión y la cosmología.
Es, como dijimos, interdisciplinaria, porque recurre a muchos otros campos del conocimiento para explicar mejor sus estudios. La arqueología, la antropología, la ingeniería, el arte prehistórico, la geografía, la etnología, el folclore, la mitología, la arquitectura, etc. serán las especialidades consultadas para validar cada descubrimiento.
Sin embargo, la arqueoastronomía también ha atravesado por momentos difíciles especialmente cuando algunos “audaces investigadores” han publicado descubrimientos de dudosa credibilidad y planteado hipótesis tan descabelladas que han terminado desprestigiando a esta nueva especialidad y enlodando a otros que sí trabajan con seriedad y honestidad.
Bibliografía:
Libros, revistas y artículos diversos encontrados en la red.
Artículos de Juan David Morales y Manuel Arturo Izquierdo (Colombia) en:
www.arqueoastronomia.org
viernes, 17 de diciembre de 2010
ARQUEOASTRONOMIA EN SILLUSTANI - PUNO

Sillustani es una enigmática necrópolis construida sobre un misterioso y singular paisaje natural. Su visión impacta al visitante que tiene la sensibilidad de percibir todo aquello que escapa a la experiencia cotidiana. El lugar semeja una pequeña península rodeada por una laguna de aguas azules y cristalinas llamada Umayo. Está tan perfectamente armonizado todo el entorno que sin duda es un lugar fuera de lo común. Quienes lo planearon y construyeron sabían que desde allí era posible contactar con el Hanan Pacha (cielo). Así de increíble!!!
Según los estudiosos perteneció al pueblo Qolla y posteriormente fue influenciado por el Estado Inka durante su expansión en tiempos de Pachakuteq y Tupaq Yupanki, entre los siglos XII y XIV. Queda a menos de una hora de viaje desde la ciudad de Puno en dirección S-O y se sitúa dentro de la jurisdicción del distrito de Hatunqolla.
Sillustani es un grupo numeroso de tumbas (llamadas chullpas) o los restos de lo que alguna vez fueron; porque ahora lucen sólo como cascarones de frutas consumidas por la voracidad de hambrientos "huaqueros" y de toda laya de insensibles ladrones que saquearon nuestro patrimonio histórico para conseguir una fortuna fácil. Ni más ni menos que lo acontecido en el norte de nuestro país en años pasados. Felizmente ahora esta necrópolis está siendo recuperada y puesta en valor por el INC ( ahora, Ministerio de Cultura).
Las chullpas son inmensos monumentos cilíndricos hechos de piedra que alcanzan hasta 12 metros de altura; algunos de factura tan fina (período Inka) que constituyen maravillosas obras de arte y otras más rústicas hechas de piedra menuda y argamasa (período Qolla). Parecen "qeros"(vasos ceremoniales) gigantescos con pequeñas puertas de acceso ubicados en la parte inferior del monumento y con orientación al orto solar. Algunos poseen piezas líticas con animales tallados significando vínculos totémicos con algún dios familiar o comunal. También se puede apreciar algunas chullpas de forma cuadrada y más de una se quedó en proceso de construcción. La forma de qero, tomado como icono andino, tal vez esté relacionado con el ritual de libaciones de bebidas, tan propios en las costumbres ancestrales de la reciprocidad andina.
También es importante mencionar que la forma parecida a la de un cono invertido o un cilindro expandido por la parte superior se debería al clima extremo de la zona donde el intemperismo o meteorismo es tan poderoso, que el único modo de aliviar la tremenda fricción de los elementos, es haciendo construcciones con ese diseño. Se nota en la mayoría de las piedras los efectos extremos del viento, la lluvia, el sol y las diferencias tan acentuadas en la temperatura durante el día que su acumulación en cientos de años ha dejado huellas inevitables de un gran desgaste.
Hay chullpas de todos los tamaños y dispuestos, aparentemente, en desorden. Sin embargo, una mirada más atenta nos llevó a "ordenar el caos". Muchas de ellas muestran aspectos arqueoastronómicos que merecen ser destacados.
Aprovechando un viaje a Puno y con la ayuda de dos inquietos guías de AGOTUR Puno: Francisco y Manuel Quispe pude llegar a Sillustani para comprobar los alineamientos astronómicos que contienen y que ya los había visto un tiempo antes usando imágenes satelitales de Google Earth. No fue fácil cumplir nuestro cometido porque para empezar, las tres brújulas que habíamos llevado, nos brindaban lecturas diferentes. El lugar, como pudimos comprobar, tiene un magnetismo muy acentuado y cada chullpa o piedra masiva se comporta como un imán natural que distorsiona y "enloquece" a las brújulas. Manuel Quispe también dijo que en ciertas épocas del año y en ciertos lugares, las baterías de las cámaras fotográficas se descargan misteriosamente. Superamos el problema haciendo mediciones desde cierta distancia pero sin perder la direccionalidad. Así, determinamos que hay pares o grupos de chullpas que alineadas apuntan con precisión al ORTO (salida) o al OCASO (puesta) del Sol en los Solsticios y en los Equinoccios. También hay alineamientos que señalan al Norte o al Sur, respectivamente; y otros que señalan en ocasiones específicas al Sol Cenit y al Sol Nadir.
Una pregunta intrigante surgió enseguida: ¿Por qué hicieron alineamientos astronómicos en una necrópolis? Hoy en día ya es fácil responder a esa pregunta pues los estudios realizados en todo el mundo nos brindan datos interesantes; así, intentaremos una explicación: Los difuntos de la clase noble o dirigente, que gozaban de grandes privilegios, tenían un destino preferencial en el más allá luego de su muerte. Sus almas o espíritus irían a reunirse con sus deidades y el mejor modo de hacerlas serían en las fechas astronómicas más importantes del año; esto es, en los Solsticios o Equinoccios. Por allí accederían a su encuentro con el Sol, el gran dios andino. No en vano cada chullpa tiene su puerta ceremonial orientada al Orto Solar; allí donde sale el Sol joven, renovado y dador de vida al planeta en cada día del año. Toda una lección de cosmología andina!!!
Un lugar diferente, aunque no menos interesante, es el llamado "Sector Intiwatana" en el que una plataforma semicircular de piedras planas nos presenta interesantes alineamientos astronómicos. La piedra del extremo sur alineada con la puerta del recinto señala con exactitud al Norte y la piedra del extremo occidental alineado con la misma puerta señala la salida del Sol en los equinoccios, a 90º de acimut.
Si tomamos en cuenta que el interior hubo otras piedras ceremoniales, como se aprecia en el dibujo hecho por el viajero norteamericano George Squier en el siglo XIX, podemos deducir que muchos otros alineamientos astronómicos debieron estar incluidos en ese lugar. Verdaderamente, el misterio de Sillustani continúa pero invita a seguir investigando.
sábado, 30 de octubre de 2010
¿Constelaciones Inkas en Brasil?

Hace unas semanas Joaquim Cunha da Silva estuvo de visita en Cusco. Este buen amigo brasilero es bioquímico de profesión y un experto en georrefenciamiento, una especialidad a la que se dedican quienes buscan lugares en donde se puedan encontrar geoglifos que representen el pensamiento mágico-religioso-cosmológico de pueblos muy antiguos. Los geoglifos son figuras construidas en las laderas de los cerros o en las planicies usando diversos materiales para realzar un diseño. En muchas partes del mundo se han encontrado estos trabajos dejados por culturas ancestrales.
Fue una experiencia muy grata conversar largamente con Joaquim y su esposa Irene, mientras me mostraban fotografías y videos de sus descubrimientos.
Vive en Rolin de Moura, estado de Rondonia, muy cerca de la frontera de Brasil con Bolivia y sus investigaciones se remontan a mas de 30 años en los que pacientemente ha ido reuniendo evidencias del desarrollo de un pueblo indígena que mantuvo relaciones comerciales con los Inkas y que dejaron algunas muestras de sus conocimientos y creencias en gigantescos geoglifos. Los diseños mostrarían constelaciones inkaicas así como representaciones de animales deificados.
La revista brasilera "CrediSIS & Negócios", edición de Abril - Junio de 2010 (1) ha publicado un interesante artículo titulado "Arqueología: A descoberta do Eldorado Paititi" y de la que resumo la información más interesante.
Se trata de una inmensa región de la floresta amazónica, en el corazón de Rondonia, más precisamente entre los municipios de Rolin de Moura, Alta Floresta do Oeste y Alto Parecis, en los límites de la reserva indígena de los Massaco. Se dice que allí habitó un pueblo muy antiguo, el reino perdido de los Gram Moxos, que vivieron hace más de 2,000 años A.C. Las huellas dejadas por este pueblo son geoglifos con inmensos diseños que representan a un cóndor, un jaguar y una serpiente. Es necesario sobrevolar en un avión para verlos desde el aire y aún así es dificil identificarlos, por eso demoraron tantos años para ser develados y dados a conocer al mundo. También se dice que han sido descubiertas pirámides y abundante escultura lítica, cerámica, etc.
Cunha da Silva, siguiendo las huellas de su hermano Aimoré, fallecido hace 16 años y considerado un verdadero "Indiana Jones" de la exploración selvática, cree firmemente haber hallado vestigios de Eldorado - Paititi, una ciudad dorada situada a 1,100 Km al Este del Cusco. Su búsqueda la inició cuando hace muchos años adquirió la copia de un mapa que se encuentra actualmente en el Museo de Arqueología de Lima. El mapa está fechado en 1595 y originalmente habría pertenecido a un convento del Cusco. En su trazo se muestra claramente los ríos de la zona de Rondonia y de Bolivia; en el centro la región de los ríos Mequem, Guaporé y la Isla Grande de Porto Rolim. Joaquim dice además tener muestras de esmeraldas (mineral que no existe en Rondonia), la estatuilla en piedra de un jaguar y muchos objetos más con claro parecido al arte de los Inkas.
Agrega que en esa área vivían los Gram Moxos, próximos geográficamente a los Inkas y con quienes realizaban comercio; fueron contemporáneos de los Mayas y Nascas, representando la tercera gran civilización de América. Eran grandes astrónomos, contruyeron pirámides de tierra e islas artificiales tales como el Observatorio Astronómico de la Pirámide del Cóndor y la Isla del Cóndor, que es parte del río Guaporé; además de geoglifos representando a sus divinidades y constelaciones del cielo.
Uno de esos diseños, con 16 Km de largo y 4 Km de ancho, cubierto por la vegetación reproduce fielmente a la Vía Láctea, acota Cunha da Silva. Entre estos geoglifos se puede distinguir una llama, una cría de llama, un pastor, un picaflor y otras figuras extrañas que aún faltan identificar.
En el mes de Abril una comitiva con representantes del IPHAN ( Instituto do Patrimonio Histórico e Artístico Nacional), del Ministerio Público y otros, sobrevolaron la zona en un helicóptero de la Fuerza Aerea del Brasil con la finalidad de verificar y fotografiar los geoglifos. El material obtenido es abundante y está siendo analizado y procesado para su posterior publicación. Esperamos que en un breve plazo podamos ver detalladamente las constelaciones y otros y otros símbolos representados en los geoglifos.
Las fotografías y videos observados no muestran, sin embargo, los detalles que yo esperaba. La mayor parte de los geoglifos están bastante erosionados y los contornos de los dibujos muestran siluetas confusas y difíciles de identificar. Tal vez haya necesidad de hacer expediciones por tierra para verificar de mejor manera cada uno de estos enigmáticos diseños plasmados en un suelo tan lleno de feraz vegetación, propio de la región amazónica, para validar este descubrimiento.
Desgraciadamente también hay otro peligro que acecha este lugar; es la quema anual de pastizales que hacen los agricultores así como la presencia de tractores y maquinaria agrícola que pone en riesgo la permanencia de estos geoglifos. Cunha da Silva está gestionando la protección del lugar declarándolo Patrimonio Histórico de la Humanidad ya que ese lugar representa un monumento arqueológico y astronómico de gran importancia para el mundo.
(1) "CrediSIS & Negócios" Ano 5; Nro.19; Abril, Maio e Junho de 2010. Pags. 24-27 Cacoal - Rondonia - Brasil.
Para mayor información y fotos actualizadas invito a ver el Blog de Joaquim Cunha da Silva.
martes, 27 de abril de 2010
VIDEO DEL DESCUBRIMIENTO DE LA P´ISAQA
Invito a todos los visitantes de este Blog a ver el video sobre el descubrimiento de la P´isaqa.
Agradezco a los que me ayudaron a presentar este proyecto:
Luis H. Figueroa en Cámara y Fotografía y
Ayar Salazar Miranda en Cámara y Edición.
Además quiero expresar mi especial agradecimiento a Roberto Ochoa B, del Diario La República, por la excelente publicación en su sección Andares del sábado 24 de abril del 2010.
Agradezco a los que me ayudaron a presentar este proyecto:
Luis H. Figueroa en Cámara y Fotografía y
Ayar Salazar Miranda en Cámara y Edición.
Además quiero expresar mi especial agradecimiento a Roberto Ochoa B, del Diario La República, por la excelente publicación en su sección Andares del sábado 24 de abril del 2010.
Para leer el artículo completo de el diario La República hacer click AQUÍ
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domingo, 14 de marzo de 2010
P’ISAQA, AL DESCUBIERTO


Con ayuda de Google Earth…
P’ISAQA, AL DESCUBIERTO
Google Earth, la magnífica herramienta de Internet que nos permite ver, desde el espacio y en detalle, cualquier lugar de la Tierra, nos ayudó a develar un misterio que por mucho tiempo inquietaba a los estudiosos de los restos arqueológicos de P’isaq, en la Provincia de Calca, Cusco.
Ya los Hnos. Elorrieta en su excelente trabajo sobre los “Entes y Campos de Poder en los Andes” (1) habían adelantado ideas con relación a la forma que tenían los planos arquitectónicos de las ciudades incaicas identificándolas con figuras de animales. P’isac no sería la excepción.
Dentro del Parque Arqueológico de P’isaq existe un sector denominado P’isaqa (P'esaqa?), al sureste del sector Intiwatana, en un nivel más bajo y formando una especie de terraplén antes de llegar al filo de una ladera muy empinada.
Está formado por un grupo de edificaciones bellamente construidas y distribuidas en forma de una media luna rodeada por andenes agrícolas.
Se sabía que este sector representa a una ave tinámida llamada p’isaqa, parecida a la perdiz andina o Lluthu, y que habita en este valle, pero la identificación con el lugar era dificultosa debido a lo accidentado del terreno y la ambigüedad o duda de su existencia.
Al igual que las célebres líneas de Nazca, hay que verla desde el aire para apreciar su hermoso diseño y Google Earth nos dio esa oportunidad, el que a su vez puede ser comprobada por cualquier persona que acceda a ese programa y busque en la zona de P’isaq.
Descripción : La figura de una P’isaqa o P'ésaqa, ave que estaría representada en este lugar, mira hacia el sur; mide unos 240 metros de largo, desde el pico a la cola y unos 60 metros ancho; su cuerpo lo constituyen las edificaciones semicirculares; su cabeza y su pico, algo estilizados, se perfilan nítidamente hacia el sur. Su cola la forman tres andenes que terminan en una graciosa punta que apunta hacia el norte. La pata lo forman unas escalinatas y pequeñas edificaciones que se ubican debajo del cuerpo, hacia el este, bajando en dirección de la ladera.
Así, se podrá apreciar en la foto ( que vale mas que mil palabras) una hermosa p’isaqa que deseo compartir con ustedes.
P’ISAQA, AL DESCUBIERTO
Google Earth, la magnífica herramienta de Internet que nos permite ver, desde el espacio y en detalle, cualquier lugar de la Tierra, nos ayudó a develar un misterio que por mucho tiempo inquietaba a los estudiosos de los restos arqueológicos de P’isaq, en la Provincia de Calca, Cusco.
Ya los Hnos. Elorrieta en su excelente trabajo sobre los “Entes y Campos de Poder en los Andes” (1) habían adelantado ideas con relación a la forma que tenían los planos arquitectónicos de las ciudades incaicas identificándolas con figuras de animales. P’isac no sería la excepción.
Dentro del Parque Arqueológico de P’isaq existe un sector denominado P’isaqa (P'esaqa?), al sureste del sector Intiwatana, en un nivel más bajo y formando una especie de terraplén antes de llegar al filo de una ladera muy empinada.
Está formado por un grupo de edificaciones bellamente construidas y distribuidas en forma de una media luna rodeada por andenes agrícolas.
Se sabía que este sector representa a una ave tinámida llamada p’isaqa, parecida a la perdiz andina o Lluthu, y que habita en este valle, pero la identificación con el lugar era dificultosa debido a lo accidentado del terreno y la ambigüedad o duda de su existencia.
Al igual que las célebres líneas de Nazca, hay que verla desde el aire para apreciar su hermoso diseño y Google Earth nos dio esa oportunidad, el que a su vez puede ser comprobada por cualquier persona que acceda a ese programa y busque en la zona de P’isaq.
Descripción : La figura de una P’isaqa o P'ésaqa, ave que estaría representada en este lugar, mira hacia el sur; mide unos 240 metros de largo, desde el pico a la cola y unos 60 metros ancho; su cuerpo lo constituyen las edificaciones semicirculares; su cabeza y su pico, algo estilizados, se perfilan nítidamente hacia el sur. Su cola la forman tres andenes que terminan en una graciosa punta que apunta hacia el norte. La pata lo forman unas escalinatas y pequeñas edificaciones que se ubican debajo del cuerpo, hacia el este, bajando en dirección de la ladera.
Así, se podrá apreciar en la foto ( que vale mas que mil palabras) una hermosa p’isaqa que deseo compartir con ustedes.
ACLARACION: Consultando con el distinguido investigador calqueño Dr. José Luis Venero, experto en aves de la región, me ha manifestado que el ave que aparece en las fotos sí correspondería a la p'isaqa - p'esaqa (Nothoprocta Ornata), pero no al Lluthu (Nothoprocta Pentlandii) mal denominadas como perdices andinas.
Se necesitará más investigaciones. No hay duda.
Fotos : Google Earth
(1) “La Gran Pirámide de Pacaritanpu” Fernando y Edgar Elorrieta S. ; Cusco, 1992.
jueves, 26 de noviembre de 2009
K'uychi : El Arco Iris
K’uychi : El Arco IrisCuando Garcilaso describe los ambientes del templo del Qorikancha dice, con respecto al Arco Iris, lo siguiente: “…Otro aposento, que era el cuarto, dedicaron al arco del cielo, porque alcanzaron que procedía del Sol, y por ende lo tomaron los Reyes Incas por divisa y blasón, porque se jactaban de descender del Sol. Este aposento estaba todo guarnecido de oro. Es un lienzo dél, sobre las planchas de oro, tenían pintado muy al natural el arco del cielo, tan grande que tomaba de una pared a otra con todos sus colores al vivo. Llaman al arco cuychu y, con tenerla en esta veneración, cuando le veían en el aire cerraban la boca y ponían la mano delante, porque decían que si le descubrían los dientes los gastaba y empobrecía”. “Los Comentarios Reales de los Incas” Cap.XXI, Libro Tercero. (el subrayado es nuestro)
Como primera aclaración diremos que la palabra utilizada por Garcilaso “cuychu” como nombre quechua para el arco iris es incorrecta. Los diccionarios quechuas lo registran como “Cuychi” ( K’uychi, según las normas actuales de la Academia de la lengua Quechua). A esto se suma el trabajo etnográfico en comunidades quechua-hablante en los cuales dicen unánimemente “k’uychi” y no existen otras versiones.
Dentro de la Astronomía Inka, el arco iris constituye el fenómeno celeste más cercano al hombre porque es ubicable en el aire, en el ámbito próximo a la vida humana; y sin embargo “intocable”, solo perceptible con la vista. De allí su carácter místico y extraordinario. Nadie puede “tocar” el arco iris porque tiene una naturaleza diferente, etérea, ilusoria y sin embargo visible.
El otro factor astronómico lo constituye su relación con el Sol pues no existe el arco iris sin la presencia del Sol. La descomposición de la luz solar en la húmeda atmósfera , luego de una lluvia, produce este fenómeno óptico y meteorológico de refracción. Esta conexión cósmica fue conocida por nuestros antepasados al punto de convertir al K’uychi en divinidad y usarla luego como símbolo o blasón. La belleza única que posee el arco iris continúa fascinando a la humanidad y todavía en la actualidad es el fenómeno favorito cuando se quiere expresar admiración por la hermosura de la naturaleza.
Un detalle interesante para observar es que el poblador andino moderno todavía no ha desterrado de su pensamiento el carácter “mágico y supersticioso” de este fenómeno aún cuando la ciencia y las pruebas empíricas han demostrado la inocuidad del arco iris. Todavía recuerdo, hace algunos años, haber visto en la Comunidad de Conchacalla (Anta, Cusco) a una anciana que al ver un hermoso arco iris se tapó la boca con las dos manos en señal de protección para evitar la pérdida de sus dientes, que según ella, era causada por el K’uychi. Gary Urton, durante sus investigaciones en la Comunidad de Misminay (Maras, Urubamba), halló interpretaciones y asociaciones del arco iris con supersticiones de naturaleza malévola para la salud de las personas y aún vigentes en el ámbito rural.
El poder místico del K’uychi, dentro del mundo esotérico andino, sigue vivo. Tan es así que su influencia en la antigua numerología medieval de occidente, trasplantada e impuesta luego a la mentalidad andina, ha generado en el tiempo un cierto “culto” por el número siete. En general se piensa que el arco iris tiene solo siete colores; sin embargo, eso no es más que una ilusión óptica . En realidad, los colores refractados por el arco iris se fusionan y combinan generando una variedad tan grande de tonalidades que superan al “mágico” número siete. Pachacuti Yamqui Salqamaywa, en su célebre gráfico del presunto altar del Qorikancha dibujó un arco iris con solo cuatro líneas puestas en arco y hay quienes dicen que “es el más fiable documento de información astronómica Inka”, ¿Dónde quedó el siete?
G. Urton, anota al respecto con precisión : “…Sin embargo, no existe certeza alguna de que los quechuas-hablantes actuales compartan esta idea respecto a la utilidad cosmológica del número siete ni que tampoco lo hayan hecho los incas en épocas precolombinas”.
En la cosmología del inkanato el K’uychi esta asociado con la serpiente, en especial con el Amaru, aquél gigantesco ofidio bicéfalo mítico que aparece representado en la cerámica y que era tan venerado en todo el continente. El K’uychi emerge de los “pukyus” (manantes o fuentes de agua) y se relaciona con la época lluviosa en los Andes ( Noviembre a Abril) y la presencia del arco iris especialmente en las tardes lluviosas antes de la puesta del Sol. Se dice que sus dos cabezas están sumergidas en los manantes y su cuerpo arqueado se torna colorido dominando el horizonte y ocupando grandes espacios del cielo. Es ocasiones se ven dos y hasta tres arco iris simultáneamente constituyéndose en un fenómeno muy raro e impresionante.
Curiosamente, en Australia se han recogido mitos que se asemejan mucho con la versión andina del K’uychi. Para los habitantes del pueblo de Gunwinggu el arco iris se llama “Ngalyod”, dicen que surgió de una fuente de agua y al ponerse en el cielo iluminó y coloreó el paisaje. Los chamanes u hombres de gran sabiduría obtienen sus poderes del arco iris que manipulan por medio de cristales de cuarzo. El Chinchero (Urubamba, Cusco) también oí decir que los paqos y altomisayoq (sacerdotes andinos) toman ciertas energías del arco iris para manejar las energías ycumplir su trabajo como mediadores entre el mundo de los humanos y el mundo sobrenatural.
En todas las culturas del planeta se encuentran leyendas y mitos sobre el arco iris muy parecidos a las de nuestra cultura, y coinciden en un detalle: Todas son generadas por la lluvia en asociación con la luz del Sol.
Bibliografía: Gary Urton, "En el cruce de rumbos del Cielo y la Tierra" Edit. CBC, Cusco, 2006.
Foto: Oscar Reixa
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