jueves, 24 de julio de 2008

LA VIA LACTEA : EL HATUN MAYU


En las noches de junio y de julio, luego del anochecer, podemos ver entre las estrellas del cielo nocturno una gruesa franja débilmente iluminada y de apariencia nubosa que cruza el firmamento de noreste a suroeste. Es la porción central de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Lastimosamente esta bella e increíble visión solo es posible, en la actualidad, desde lugares lejanos y oscuros debido a la creciente polución lumínica de las ciudades derivada del mal uso del sistema de iluminación eléctrica y que impide ver el cielo estrellado.
Nuestra galaxia, la Vía Láctea, contiene unos 200,000 millones de estrellas además de nebulosas formadas por gas y polvo interestelar, y constituye un complejo sistema de unos 100,000 años luz de diámetro. De perfil parecería una estructura lenticular con un centro brillante y más abultado. Visto desde arriba ( o desde abajo) parecería una rueda espiral con brazos o ramales girando a una velocidad de 250,000 años por cada vuelta.
Aquí vivimos, en uno de sus brazos lejanos, a 30,000 años luz del centro, formando parte de un sistema planetario alrededor de una estrella de tamaño mediano llamado Sol. Desde nuestra perspectiva alcanzamos a ver, en todas su plenitud, la parte central de la galaxia que pareciera estar sobre muestras cabezas. Observando con detenimiento la Vía Láctea podremos darnos cuenta que a lo largo de ella hay una serie de manchas oscuras, a manera de sombras, que intercalan o parecen enredarse con las porciones brillantes. Son las enormes cantidades de materia cósmica (polvo y gas interestelar) que no están siendo iluminadas por estrellas cercanas y por eso interceptan la luz de las otras estrellas de fondo. Este material oscuro, además, servirán para formar nuevas estrellas en el futuro.
Para los Inkas esta franja luminosa constituía la personificación celestial de su río sagrado que recorre el Valle Sagrado : El Willka Mayu (hoy llamado Vilcanota).
Las diferentes posiciones del río celestial eran de particular interés para establecer los ejes matrices de la geografía tawantinsuyana (nor este – sur oeste y nor oeste – sur este). Así, durante los equinoccios o solsticios, el Hatun Mayu servía para establecer ciertas direcciones en el horizonte para vincular a los Suyus o regiones con la gran capital y darle a ésta su verdadero rol geopolítico; es decir, el Centro del Tawantinsuyu, el Ombligo del Mundo (eso significa la palabra Qosqo o Cusco). La comprobación de lo planteado aquí, simplemente se demuestra combinando en un gráfico, las dos posiciones extremas del Hatun Mayu y como resultado tendremos que el punto de aparente intersección o giro de la galaxia queda en el cenit del Qosqo.
A todo lo manifestado podemos agregar también que los ejes principales de los caminos Inkas, los Hatun Ñan, siguen la misma orientación que la galaxia.

Dentro del Hatun Mayu estaban también representados los muchos personajes mitológicos y sobrenaturales de su rica cosmología, y que tenían participación activa en los ciclos naturales (estaciones) y los procesos reproductivos (agro y pecuaria).
Precisamente esas manchas o sombras constituyen las llamadas “Constelaciones Oscuras” y en ella se puede apreciar una gran cantidad de seres mitológicos o representaciones sobrenaturales de animales que pertenecen a la cosmología Inka.
Entre estos tenemos:
La Llama Sideral conocida como Yakana (Llama Kamaq?) o Qatachillay.
La Pequeña Llama o Uña Llama. Es la cría que amamanta a su madre.
El Zorro o Atoq que es infaltable en todos los cuentos y mitos andinos.
El Pastor o Michiq cuya misión es proteger a la llama sideral y su cría.
El Kuntur o Cóndor andino.
La Perdiz o Lluthu que viene a ser la nebulosa oscura del Saco de Carbón, en la Cruz del Sur.
El Sapo o Hampat’u, entre el pie de la Cruz del Sur y Eta Carinae.
La Culebra o Serpiente, llamada Mach’aqway.
El Oso Celestial o Ukhumary, escondido en la zona norte de la galaxia.
La Alpaca Negra o Yana Allpaka, Una alpaca macho escondida en la zona de la constelación occidental de Cygnus (Cisne).
El Venado o Taruka o LLuych’u, también escondido.
Y quedan muchos otros seres sobrenaturales en la porción norte de la galaxia y de los que se ha perdido la información a través de los 500 años de “ignorar y rechazar las creencias y la religión andina” porque se pensaba que era producto de una mentalidad “primitiva e ignorante”. ¡Qué poco respeto se tuvo del pensamiento andino y su relación dios - naturaleza!
En próximos artículos detallaremos, en la medida de nuestras investigaciones, cada una de las Constelaciones Oscuras y con ellas la importancia o rol que desempeñaban dentro de ese maravilloso e increíble esquema celestial andino.
Finalmente, es necesario comentar ( y también invitar) la lectura del trabajo de W. Sullivan : “El Secreto de los Incas” que trata precisamente del Hatun Mayu y la hipótesis que sugiere que los grandes eventos de la historia incaica estaban vinculados a la observación de la Vía Láctea y su inevitable cambio de posición a causa de la precesión de los equinoccios que determinó la finalización de un tiempo o era llamado “pachakuti”. Sin duda, un trabajo polémico e interesante del que comentaremos en el futuro.

miércoles, 16 de julio de 2008

LOS PLANETAS DE LOS INKAS


Puriq Qoyllur (Estrella Caminante) fue el nombre que los sabios del Tawantinsuyu dieron a los planetas.
Y es que para cualquier observador atento y perseverante es fácil darse cuenta que en el cielo estrellado, luego de algunas semanas de observación paciente, hay ciertas “estrellas” que van desarrollando movimientos aparentemente erráticos por entre las demás estrellas. Algunas de ellas, con movimientos lentos, parecen quedarse rezagados ante las demás estrellas (caso de Júpiter o Saturno) y otras que algunas veces parecen adelantarse a las estrellas por unas semanas y luego regresar en sentido contrario o aparecer un tiempo de un tamaño pequeño para luego retornar convertido en una enorme “estrella” luminosa (caso de Marte) ; y por último, otras que solo se ven al atardecer o al amanecer y nunca llegan a situarse en el cenit (caso de Venus y Mercurio). Cinco son estos errantes del cielo que se les puede ver a ojo desnudo (simple vista) y hay que ser muy poco curioso o demasiado indiferente para no darse cuenta de sus cambios de posición cuando se observa el cielo nocturno durante una temporada.

Estos cinco Puriq Qoyllur fueron ampliamente conocidos y observados por los sabios especializados del Qosqo( Los Hamaut’as, Willaq Umu, Killawata Qhipukamayuq, etc.) quienes sabían de sus movimientos dentro del ordenamiento cósmico. Lo que desconocemos es el aspecto astrológico que pudieron representar los planetas para nuestros sabios. No hay referencias concretas para saber si los planetas “influían” en las acciones humanas o que “determinaban” hechos extraordinarios.
Sabemos, por nuestras largas jornadas de investigación, que el significado que le dan a cada uno de los Puriq Qoyllur en algunos pueblos andinos, está muy influenciado por la astronomía occidental; sin embargo, también se puede pensar que tal vez hayan ciertas coincidencias con otras culturas o alguna raíz primitiva que nos lleve a pensar que alguna vez las culturas ancestrales estuvieron relacionadas. Puede alguien negar ésa posibilidad?
Revisemos, para comenzar, la lista de planetas de estos cinco planetas y sus nombres quechuas:
Mercurio : Qhatu Illa
Venus : Ch’aska
Marte : Auqayuq
Júpiter : Phirwa
Saturno : Hauch’a
Sobre el significado de cada uno de los nombres quechuas hay una variedad muy grande de interpretaciones no habiéndose llegado a un acuerdo debido a la falta de un acuerdo y consenso entre los investigadores. Sin embargo, intentaremos algunas definiciones.

Sin duda alguna, entre los planetas conocidos destaca Venus o Ch’aska por ser el planeta más brillante y por ser el de los movimientos más fácilmente discernibles. Ch’aska aparece una veces en el cielo del amanecer y otras en el cielo del poniente. En el término de un año se posiciona por muchas semanas unas veces antes del orto y otras después de la puesta del Sol pero jamás se aleja demasiado del astro rey debido a que su órbita es interior, es decir, que se halla entre la Tierra y el Sol.
Los Inkas pensaban que Ch’aska era un sirviente del dios Sol y por eso siempre estaba cerca de él, dispuesto a servirlo. Los cronistas españoles interpretaron como un paje del rey Sol. Ch’aska significa cabellos desordenados o enredados lo que tal vez sirvió para explicar el brillo tan intenso, a manera de rayos, que tiene este planeta.
Otro planeta importante fue Júpiter debido a que también tiene un intenso brillo pero su recorrido orbital es diferente al de Venus. Júpiter “camina” muy parsimonioso por el cielo avanzando siempre hacia el Este en su movimiento aparente por el cielo. Nada lo detiene y siempre aparece brillante y conspicuo entre las constelaciones. Es característico su color amarillento – verduzco lo que difiere de Venus que se ve blanco. Se le conocía con el nombre de Phirwa ( su significado es poco conocido) y se dice que este planeta era el protector de las Qollqas (almacenes de alimentos deshidratados y otros ) que por todo el Tawantinsuyu abundaban a fin de que nunca falte abastecimientos y reservas para los tiempos duros de hambruna y/o escasez.

El planeta Marte también era bien conocido debido a su inconfundible color rojizo y a las épocas de acercamiento a la Tierra, fenómeno que se observa cada dos años. En cada acercamiento Marte aparece grande y brillante convirtiéndose en una “estrella” de brillo espectacular que provoca admiración de todo el que lo ve. Se dice que representa al patrono de las guerras y acciones militares por eso lo llamaron Awqayuq (derivado de Awqa que significa enemigo, guerrero, soldado, etc.)

Saturno era conocido por el nombre de Hauch’a y era para los hombres andinos la “estrella” que podía traer pestes y enfermedades así como infortunios. En realidad poco se sabe del conocimiento de este planeta que también tiene un brillo intenso y una coloración amarillenta. Sobre el nombre Hauch’a poco se sabe sobre su real significado pero se asocia con una hierba venenosa y con la peste.

Finalmente, Mercurio, el planeta que solo se ve en contadas oportunidades también tenía un nombre quechua: Le llamaron Qhatu Illa que traducido libremente sería “Mercado o lugar de trueque de la madrugada o inicio del día” Y es que este planeta era el protector de los que llegaban a la gran capital trayendo sus productos o mercaderías para ser intercambiados por otros de la zona. Sabemos que grandes caravanas de llamas cargadas con pescado seco y mullu (conchas de mar, indispensables para los rituales) llegaban desde el Chinchaysuyu o cargamentos de Qañiwa, Ch’uñu (papa deshidratada), Ch’aqo (una arcilla medicinal),etc. llegaba del Qollasuyu. Del Antisuyu llegaba la hoja sagrada Kuka (coca), frutas de la selva, pieles de tigrillos, boas y otros reptiles.
Mercurio por ser un planeta interior también es visto siempre cerca del Sol; unas veces por delante y otras veces por detrás solamente que nunca se aleja tanto como Venus porque su órbita no se lo permite.

LA CATEGORIA DIVINA DE LAS SUQANQAS


Dice Garcilaso en sus Comentarios Reales que en la ciudad del Cusco y más propiamente en los cerros aledaños y plazas principales, se alzaban unas columnas de piedra ricamente labradas a las que el pueblo veneraba porque constituían lugares sagrados donde el dios Sol hacía presencia para señalar fechas específicas del calendario.
Tales columnas llamadas suqanqas o saywas tenían carácter sobrenatural y por ello, en ciertas épocas del año, eran bellamente adornadas con flores, tejidos y otros ornamentos. Eran los días correspondientes a solsticios, equinoccios o épocas de siembra, cosecha, trasquila del ganado, etc. en los que la luz del Sol proyectaba sombras en ciertas direcciones que determinaban la exactitud de una fecha esperada. Ese día era motivo de especiales celebraciones y precisamente, la devoción y magnificencia con que se cumplía este ritual fue la causa de su sistemática destrucción. Los intolerantes y dogmáticos religiosos hispanos asociaron este ritual de profundo y respetuoso homenaje al dios Sol con una práctica idolátrica de adoración al demonio. Consecuencia de ello fue la casi inmediata orden de destrucción.
Cada columna o mojón constituía en sí misma una waka (santuario – adoratorio) porque representaba una manifestación divina según la cual el propio dios Sol, como buen padre, ofrecía a sus hijos una muestra de su inmenso poder: la llegada de una época o fecha del año que debía ser rigurosamente observada y registrada en los quipus para determinar criterios y medidas para una adecuada planificación del calendario agrícola, pecuario o ritual.
Muchas de estas suqanqas, especialmente las más grandes, que se ubicaban en las cumbres de los cerros que rodean la ciudad hacia oriente y hacia occidente fueron registradas como wakas principales durante el registro que hizo el religioso, cronista y extirpador de idolatrías Bernabé Cobo antes de proceder a su destrucción como parte del proceso de evangelización católica y su lucha contra “los infieles e idólatras indios”. Tal vez sólo porque Cobo cumplió con este registro dispuesto por las instancias superiores pudimos enterarnos de la existencia de tales santuarios y marcadores.
La destrucción de wakas se cumplió rigurosamente y de las 328 (aproximadamente) que existieron hoy no quedan sino unos cuántos muy destrozados, casi irreconocibles y de los que sólo quedan sus nombres españolizados que han perdido su original significado. La peor parte se llevaron las suqanqas de las que no quedó ni la cimentación por temor de que el pueblo indígena volviera a ésos lugares a seguir “adorando al demonio” como decían las autoridades religiosas.
De las suqanqas que tenemos el registro correspondiente y que tienen la categoría de waka sólo algunas están más o menos explicadas en la relación de Cobo. Así tenemos:
Por el Este : Región del Antisuyu y parte del Collasuyu (Qollasuyu)
An. 4:6 (Sexta waka del 4to. Seqe del Antisuyu)
Se llamaba Illansayba (Illary saywa?- columna del amanecer?) el que según Cobo eran unas piedras a las que hacían sacrificios los visitantes del Antisuyu: Por el nombre pensamos que más bien era un marcador del solsticio de invierno en el momento de la salida del Sol.
An. 5:7 (Sétima waka del 5to. Seqe del Antisuyu)
Se llamaba Aquarsayba (?) y era una waka de gran veneración. No se conoce los detalles pero el nombre sayba (saywa) denota, de por sí, una gran columna o mojón de piedras.
Co. 4:9 (Novena waka del 4to. Seqe del Collasuyu)
Era un cerro grande llamado Sinayba ( ?) Comentario: Muchos cerros aledaños al Cusco, especialmente los más lejanos, eran tenidos por saywas naturales debido a que una columna o mojón hubiera sido muy difícil de ver a tal distancia. Entonces un método más sencillo habría sido observar la salida del Sol en la línea de mira de algún perfil, roquedo o alguna escarpadura muy particular en un cerro en un cerro. En la región del Cusco los cerros son muy escarpados y no falta algún detalle orográfico que sirva para tal propósito.
Por el Oeste : (Región del Chinchaysuyu y parte del Cuntisuyu)
1. Ch. 6:9 (Chinchaysuyu) Sobre el cerro Quiangalla (quechua españolizado) habían dos mojones o pilares que tenían por señal cuando llegaba el invierno (21 de Junio)
2. Ch. 8:7 Eran dos mojones que señalaban la fecha de la siembra del maíz (Sara, en quechua) y donde hacían sacrificios para procurar una buena siembra.
3. Cu. 13:3 (Cuntisuyu) Eran dos mojones en el cerro Chinchincalla (hoy en día no identificable) a las que llegaba el Sol en época de siembra (de la papa?)
La mayoría de los lugares de identificación de las suqanqas que señala el documento de Cobo no han sido encontradas debido, como ya dijimos, a su destrucción total y de las que no se dejaron “piedra sobre piedra”.
Así fue la torpe, injusta e ignorante actitud del invasor español cegado por sus dogmas y su afán de esconder una manifestación cultural tan sabia y avanzada que encontraron en estos territorios.

domingo, 20 de abril de 2008

MUYUQMARKA : ¿Un enigma resuelto?




En la cúspide de la Gran Casa del Sol ( Saqsaywaman) se halla el más original y enigmático edificio de este sorprendente e incomparable complejo arquitectónico: Muyuqmarka.
Aún cuando su verdadero nombre debería ser MUYUMARKA ( de muyu = redondo, circular; y marka = lugar, posición, señal, poblado) se le llama Muyuqmarka, palabra que al habérsele agregado la letra “q” denota giro o movimiento circular; sin embargo, poco cambiará el propósito de nuestro artículo.

Es increíble ( y lamentable) la omisión que han hecho los cronistas con respecto a la verdadera importancia de Muyumarka. Pareciera que el uso exclusivo que hacía el Inka y la elites de sabios hizo que el pueblo así como los estamentos inferiores de poder no conocieran su real significado y propósito. Además. Su pronta destrucción, demolición y enterramiento a sólo tres o cuatro años de la llegada de los invasores hispanos contribuyó a su olvido y consecuente pérdida de la información que contenía.

Pese a esos inconvenientes se conoce dos versiones redescubiertas ulteriormente. Uno de ellos basado en un proceso judicial de inicios de la colonia y el otro que es una resultante de estudios actuales de arqueoastronomía.
El primer caso se funda en un expediente judicial adjuntado a un proceso de litigio entre los encomenderos españoles y la Orden de los Dominicos por un asunto de usufructo de aguas de una acequia subterránea que venían de Saqsaywaman al Qorikancha en el que aparece un singular personaje inka llamado Juan Iñaca Sawaraura que según parece fue el último Killawata Qhipukamayuq del Qosqo y que en su manifestación judicial hace referencia a Muyumarka y un ritual extraordinario.
El documento judicial con el relato de Juan Iñaca aparece en forma novelada en un trabajo del antropólogo Luis Enrique Tord titulado “Espejo de Constelaciones”.

Según el libro, Muyumarka fue un gran espejo de agua sagrada en la que el Inka, representantes de los cuatro suyus, sacerdotes especializados y el Killawata Qhipukamayuq se reunían en dos fechas específicas del año para hacer observaciones astronómicas de las constelaciones andinas reflejadas en el espejo de agua y de esa manera establecer las fechas del calendario ritual y agrario los que eran rigurosamente registrados en los quipus para su cumplimiento y comprobación. Demás está decir que tal ritual, así como los otros que se realizaban en el Tawantinsuyu, estaba rodeado del más grande sentido místico, espiritual y de trascendencia suprema.

Cuando Garcilaso afirma que en los muros interiores del Muyumarka habían “adornos” de oro y plata representando animales y plantas no estaba errado. Lo que no llegó a enterarse nuestro cronista fue sobre el uso que se daba a tales “adornos”. Gracias a Iñaca pudimos saber que se trataba de la representación simbólica de las constelaciones andinas, las que eran observadas a manera de un mapa estelar y que se iban verificando en cada época del año para obtener una información exacta y fiable.

La segunda versión que tenemos sobre el uso de Muyumarka proviene de los estudios del investigador Julio Valladolid Rivera quien en el capítulo denominado “Agroastronomía Andina” incluido en libro “¿Desarrollo o Descolonización en los Andes” editado por el PRODEC (Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas) nos alcanza una interesante así como fascinante explicación que corrobora y le da más información científica al documento de Juan Iñaca.

Empezando, Valladolid pone especial énfasis en la relación del hombre andino con la naturaleza, los fenómenos naturales y los dioses con los que “reciproca y dialoga” y nos hace ver la íntima relación entre todos estos actores de la cosmovisión andina. Dentro de esta explicación aparecen muchos elementos astronómicos que nos interesan tales como el Sol, la Luna, las estrellas, las Constelaciones Andinas, las que son integradas en el espacio arquitectónico de Muyumarka.
De este modo veremos a Muyumarka como un observatorio agro-astronómico porque sus diferentes secciones: canales rituales, cantidad y distribución de espacios, orientaciones, etc. señalan exactitud las posiciones celestes con estrellas y constelaciones andinas en cada época del año y que concuerdan con los periodos de actividad agrícola y pecuaria andinos.
Finalmente, el aspecto más significativo que señala Valladolid sobre Muyumarka es que INTEGRA en un solo sistema lo sideral, solar y lunar con los ciclos de las estaciones climáticas, los ciclos agrícolas y el calendario ritual correspondiente.

lunes, 7 de abril de 2008

EL SIGNIFICADO DE LA CHAKANA



Una aclaración necesaria y oportuna:
El común de la gente cree que la chakana es sinónimo del signo escalonado andino (llamado tambien cruz cuadrada) lo cual es falso pues NO EXISTE ningún documento escrito (crónicas ni artículos) anterior al siglo XX que diga que la chakana sea el signo escalonado. Al parecer, es un "acomodo" o "invento"moderno de algunos investigadores mal informados que han distorsionado la información y creado un falso concepto de tal signo. La chakana astronómica tiene otras características diferentes al del signo escalonado. Sin embargo, por razones de "tradición moderna" haremos el comentario siguiente:
Son muchas las lecturas que se pueden hacer de este símbolo ancestral andino pero la pérdida de información a través de los siglos agregado a la campaña de extirpación y satanización de la religión y cosmología andina hizo el trabajo complementario de confusión y olvido.
Pese a toda contingencia este conocimiento continuó subsistiendo aunque en forma fragmentada y con influencias tan poderosas y determinantes de la nueva religión que el núcleo del cuerpo de conocimientos del saber andino devino en una suerte de sincretismo del que se ha hecho casi imposible separar sus componentes primigenios.

La abundante bibliografía consultada así como las entrevistas con estudiosos serios (antropólogos, sociólogos, arqueólogos, etc.) me permitieron conocer las múltiples aristas e interpretaciones del conocido signo escalonado andino que se dice es "la chakana". Tampoco faltaron los aportes de místicos, espiritualistas, esotéricos y chamanes de varias etnias. De todo ello se deduce que el símbolo en cuestión se presta a las más variadas interpretaciones yendo éstas desde elementales conceptos hasta complejidades mucho más sofisticadas y de hondo significado filosófico.

Para facilitar su lectura e interpretación he señalado, en forma arbitraria, con números y letras los principales campos y áreas que cubre el gráfico ( ver ilustración). De este modo podremos aproximarnos a los múltiples modos de leer este símbolo.
1ra. Interpretación (Elementos)
1. Aire
2. Fuego
3. Agua
4. Tierra
2da. Interpretación (Geográfica)1. Norte: Chinchaysuyu
2. Este: Antisuyu
3. Sur: Qollasuyu
4. Oeste: Kuntisuyu
3ra. Interpretación (Dualidades)
1. Claridad
2. Día
3. Oscuridad
4. Noche

1. Masculino (Día-Sol)
2. Cielo (Hanan Pacha)
3. Femenino (Noche-Luna)
4. Tierra (Uran Pacha)
4ta. Interpretación (Geo-cósmica)
1. Humanidad
2. Pachacamaq (Sol)
3. Naturaleza
4. Pachamama (Tierra)
5ta. Interpretación (Mental - Actitudinal)1. Hacer (Actuar)
2. Pensar (Mentalizar)
3. Razonar (Estudiar-Analizar-Comparar)
4. Ver ( Observar)
6ta. Interpretación (Integradora)1. Norte : Chinchaysuyu
A. Hanan Pacha, Kay Pacha, Ukhu Pacha
2. Este : Antisuyu
B. Mit’a, Mink’a, Ayni
3. Sur : Qollasuyu
C. Kuntur, Puma, Amaru
4. Oeste : Kuntisuyu
D. Yachay, Llank’ay, Munay
7ma. Interpretación (Integradora)1. Pacha (Tiempo): Equinoccio de Primavera
A. Verano
2. Chama (Energía): Solsticio de Invierno
B. Otoño
3. Qhancha (Espacio): Equinoccio de Otoño
C. Invierno
4. Qama (Materia): Solsticio de Verano
D. Primavera
8va. Interpretación ( Integradora)
1. Conducta
A. Puriq : Los 3 mundos
2. Mundo “Ideal”
B. Paqareq : Teoría Cosmogónica
3. Orden
C. Yupaychaq: Orden Jerárquico
4. Mundo “Real”
D. Kausanapaq : Leyes de Conducta
9na. Interpretación (Integradora)1. Izquierda – Masculino ( Día - Sol)
A. Creación – Pachakamaq
2. Cielo (Arriba-Hanan- Animales machos)
B. Materia – Permanencia
3. Derecha – Femenino ( Noche - Luna)
C. Espíritu – Mamapacha
4. Tierra (Abajo-Uray-Animales hembras)
D. Sucesión – Herencia

Por todo lo visto (y no están todas las interpretaciones), hay "chakanas" para todos los gustos y podemos deducir que la heterogeneidad de las lecturas nos llevan a una situación de sobrado desconcierto y la urgente tarea de investigar más a fondo este crucial tema del pensamiento andino toda vez que tiene un vínculo indudable con el gran Cosmos y con las constelaciones del cielo.
Allí también se originan las serias dificultades para establecer cuál fue la “verdadera chakana” que se representa en el cielo: ¿Fue la actual constelación de la Cruz del Sur o la de Orión la que representa la Chakana? Difícil saberlo a cabalidad. Sin embargo, volveremos sobre este tema específico porque tenemos una posición al respecto.

lunes, 31 de marzo de 2008

UN PUNTO AZUL PALIDO

FOTO: La Tierra vista desde Saturno a más de 1,400'000,000 Km

Hoy he querido hacer un alto en mis comentarios acerca de la Astronomía Inka para REFLEXIONAR junto contigo sobre este "puntito azul pálido" de la foto: Es nuestro planeta, La Tierra, visto desde tan lejos ( a más de mil cuatrocientos millones de kilómetros) La foto fue tomada por la nave Cassini que actualmente orbita a Saturno.
Duele penar que sus propios hijos, los humanos, estemos tratando de destruirla y pareciera no importarle a nadie.
Les alcanzo un fragmento de uno de los tantos libros escritos por el gran Carl Sagan (Si, el mismo que escribió e hizo aquella serie de TV tan notable: "Cosmos"), el gran astrónomo y divulgador científico que nos dejó tempranamente. He aquí lo que escribió Sagan:

Piensen en este puntito azul pálido...

Aquí estamos, esta es nuestra casa.

Somos nosotros.

En este puntito han pasado su vida todas las personas que amamos, todas las personas que conocemos, todos los seres humanos que han existido.

La Tierra es un escenario diminuto en el gran ruedo cósmico.
Piensen en los mares de sangre que tantos generales y emperadores han vertido para conseguir la gloria y el triunfo; y ser los amos temporales de una fracción de este puntito.

Piensen en las crueldades sin límite que han cometido los habitantes de un rincón de este píxel sobre los habitantes de otro rincón.

Con qué frecuencia sus pobladores se equivocan.

Con qué frecuencia se matan unos a otros.

Con qué fervor se odian.


Quizá no haya mejor demostración de la locura de la presunción humana que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo.


Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos mejor unos a otros, y de conservar y cuidar este puntito azul pálido…¡el único lugar que conocemos!


Carl Sagan (1934-1996) : “Pale Blue Dot”



lunes, 24 de marzo de 2008

MAMA KILLA (MADRE LUNA)



Después del Sol, en el mitológico ordenamiento cósmico de los Inkas, estaba la Luna. No tenemos información sobre el conocimiento que habrían tenido nuestros antepasados para determinar si supieron que la Luna era un satélite de nuestro planeta. Lo que sí está muy claro es que la vieron como esposa y compañera del Sol; además, creyeron que era la reina de todas las estrellas y que ellas estaban a su servicio. Este segundo nivel en el orden celestial se debía a que la Luna, que no tiene el mismo brillo que el Sol, solo gobernaba la noche.
Mientras que el Sol fue representado con el oro, a la Luna correspondía el segundo metal precioso: La Plata. Esto, en correspondencia con la luz solar y el blanco resplandor de la Luna.
El Qorikancha fue el sacro escenario donde sus imágenes eran veneradas y sus templos los más bellos y ricos del Tawantinsuyu.
Sin embargo, lo más valioso de esta cosmología es que la Luna era la personificación de la Madre Tierra (Pachamama), aquél suelo que nos prodiga sus elementos con los que la agricultura fructifica y por ello la presentación de fases en su movimiento permanente por la esfera celeste sirvió para elaborar un calendario primigenio que sirviera dentro de sus actividades agrarias.
No se concibe en el mundo andino una programación agrícola que no tome como referencia, tanto para la siembra como para la cosecha, las fases lunares. El calendario solar, pese a su precisión, no es determinante a la hora de iniciar una labor agrícola.
Las fases lunares tienen muchos nombres, según como la Luna vaya mostrando una superficie visible más grande. Así, tenemos lo siguiente:
LUNA CRECIENTE : Desde la aparición de Luna en el horizonte occidental hasta los 7 días después de la fase de Luna Nueva, se llaman: K’ata Killa, Musuq Killa y Llullu Killa. Tres nombres para tres momentos específicos del crecimiento de la figura lunar en el firmamento.
CUARTO CRECIENTE: Tiene dos nombres: Chaupi Killa y Killa Wiñariy. En esta etapa se siembra el maíz, la papa y la verdura.
LUNA LLENA: Hay tres nombres para citarlo: Hunt’a Killa, Killa Pura y Paqas Killa. En estos días no se siembra la papa porque dice la tradición que éstas producirán paras pequeñas y sin sabor.
CUARTO MENGUANTE: También tiene tres nombres: Qhasqakuy Killa, Allaq Killa y Wañumariq Killa. Es época propicia tanto para la siembra como para la cosecha.
LUNA NUEVA: Se llama Wañuq Killa o Luna Muerta. Son los días en los que su cercanía (conjunción) con el Sol no permite verla. En estos días nada se siembra pues se cree que toda semilla morirá en el suelo o no desarrollará ningún fruto.
Todo lo visto anteriormente rige hasta la actualidad en el mundo andino (¡felizmente!) y sigue cumpliendo un rol esencial en el agro.
El otro aspecto importante es que la palabra KILLA, además de significar el nombre de la Luna, también es el nombre genérico de MES. En otras palabras, el calendario Inka se basaba inicialmente en los meses lunares ( para uso agrícola) pero dada su imprecisión en el largo plazo fue integrado dentro de un año solar, que resultaba siendo más preciso y exacto. No por ello se abandonó la nomenclatura lunar mensual sino más bien se adoptó un sistema de adecuación y complementación con el año solar de cuyos mecanismos no tenemos una información detallada y completa.
Un dato que merece ser tomado en cuenta es la posición lunar cenital; Según esto, sabemos que sobre el Cusco, en dos fechas del año, la Luna pasa exactamente sobre el cenit: entre el 23-24 de abril y el 18 de agosto. Estas fechas coinciden con dos eventos de suma importancia: La cosecha y la siembra. De donde podemos concluir que no hubo ningún evento que no estuviera relacionado con la posición y el movimiento de los cuerpos celestes. En otras palabras: La inseparable unión con el cosmos fue una de las manifestaciones más valiosas de la cultura Inka.
Con el paso de los años y el conocimiento del calendario solar occidental ya no fue necesario hacer observaciones astronómicas para determinar fechas del calendario y la mecanización que dichas tablas a través del llamado “almanaque” terminó por olvidar muchos elementos que conformaron el calendario Inka.
Sin embargo, todavía el hombre andino hace uso de algunos conocimientos ancestrales para sus labores agrícolas (las fases lunares) porque sabe que ésas nunca fallarán y porque es una valiosa herencia de conocimientos que fueron elaborados a lo largo de milenios por sus antepasados y a los cuales por siempre guardarán un atávico respeto.

En otros artículos hablaremos de los mitos lunares, los eclipses y el calendario.